El gran triunfo de María Lafuente: 20 años de alta costura sostenible entre paja de escanda y el Madrid histórico

La diseñadora celebra dos décadas de trayectoria en OMODA Madrid es Moda con «IMPRONTA», una colección Primavera/Verano 2027 que reescribe los códigos de la artesanía de lujo desde el Patio de la Fuente de la Fama.

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Moda y Moda magazine

9/10/20262 min read

Hay desfiles que se limitan a mostrar ropa y otros que se graban en la memoria como un hecho cultural. La última propuesta de María Lafuente para la temporada Primavera/Verano 2027, presentada en el marco de OMODA Madrid es Moda, pertenece indudablemente al segundo grupo. El escenario no podía ser más evocador: el majestuoso Patio de la Fuente de la Fama del Museo de Historia de Madrid. Allí, rodeada de piedra, agua e historia, la creadora no solo sopló las velas de sus 20 años en la industria, sino que volvió a demostrar por qué es la pionera indiscutible del slow fashion en nuestro país.

Su nueva colección, bautizada como IMPRONTA, es un manifiesto de intenciones. Un recordatorio de que la moda, para ser verdaderamente relevante hoy en día, debe dejar una huella en el alma, pero ninguna en el planeta.

El secreto mejor guardado: Marquetería textil

El verdadero golpe de efecto de la velada llegó con un material inédito en las pasarelas de alta costura: la paja de escanda. Este cereal ancestral asturiano, profundamente ligado a la tierra, conserva un brillo satinado y unos matices naturales únicos. En una colaboración sin precedentes con el taller de artesanía de lujo Objet Particulier, Lafuente ha logrado trasladar una técnica milenaria —habitualmente reservada a la ebanistería y el diseño de interiores de lujo— a la ligereza y el movimiento del cuerpo humano. El resultado son intrincados mosaicos dorados que decoraban corpiños y estructuras como si fueran auténticas joyas orgánicas.

Contraste de siluetas: Entre la estructura y la brisa

A lo largo de 25 estilismos, la pasarela se convirtió en un diálogo de texturas. La diseñadora juega magistralmente con las dualidades: la rigidez arquitectónica del denim se quiebra ante la delicadeza del tul y el bambú, que flotaban con el viento de la tarde madrileña. Los volúmenes tridimensionales corrieron a cargo del ganchillo artesanal, hilado minuciosamente por las Arte-sanas de Madrid, aportando una calidez humana y un relieve casi escultórico a vestidos, capas y chaquetas.

La innovación textil, el sello de la casa, volvió a brillar con tejidos inteligentes PYRATEX® y bases sostenibles de TENCEL™ (de Textil Santanderina), fusionados con fibras tradicionales como el lino y el algodón.

Una paleta que respira tierra y pasión

El viaje cromático de IMPRONTA es pura poesía visual. La colección arranca con los tonos más puros de la naturaleza: trigo, miel, arcilla, hueso y verde bambú. Sin embargo, la sobriedad inicial se rompe de golpe cuando entran en juego los destellos de pasión. Notas vibrantes de rosa, rojo y granate tiñen las siluetas más fluidas, para finalmente cerrar el círculo con la elegancia rotunda del negro tinta.

Los looks alcanzaron la perfección gracias a los espectaculares tocados y sombreros firmados por Nana Golmar, combinados con el calzado artesanal de De Flores y Floreros.

Con esta propuesta, María Lafuente no solo celebra un aniversario; reivindica el lujo del futuro. Uno que no se mide en la velocidad de las tendencias, sino en el respeto al tiempo, a las manos que crean y a la historia que nos precede. Una impronta, en definitiva, absolutamente imborrable.

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